segunda-feira, 18 de fevereiro de 2019

Vida sana, mejor no endulzar (artigo escrito para o website Origen Autentico)


La caña de azúcar es originaria de Nueva Guinea y después la llevaron a India. Allí se la conoce desde el siglo V a.C. El libro de los Vedas que abarca los himnos hindúes, tiene un curioso escrito que dice: “Esta planta brotó de la miel, con miel la arrancamos, nació la dulzura y yo te enlazo con una corona de caña de azúcar para que no me evites, para que te enamores de mí, para que no me seas desleal”.
Podemos decir que hace mucho que ya se conocían las propiedades endulzantes de la planta de la que “nació la dulzura”. Distinto endulzante es la miel, producto natural del néctar de flores. Nacido del trabajo de las abejas. La palabra azúcar es derivada de shakkar o sarkara que quiere decir “arena gruesa”, en sánscrito.

Un poco de historia

En los comienzos de la humanidad, la caña era la materia base del azúcar. Hoy sabemos que también se puede extraer el azúcar de otras plantas como la remolacha. Se usaba únicamente como una especia o como medicamento para curar heridas. Para endulzar y dar sabor a los alimentos se utilizaba la miel. Pero a partir del siglo XII, y con base en el conocimiento de los indios, empieza en Europa la producción de azúcar. El zumo de la caña se obtenía machacando su tallo de donde salía un jarabe muy dulce (la melaza). Éste después se transformaba en cristales muy solubles en agua, siendo transformados en polvo. Posteriormente se refinaba para hacerlo blanco y puro como hoy lo conocemos.
Hubo esa necesidad porque, junto al incremento del consumo de bebidas como el té, café y chocolate, percibieron que esas bebidas se hacían mucho más ricas y placenteras cuando se endulzaban con el producto de la caña. Es importante resaltar que el aporte de energía al organismo que proviene del azúcar también fue decisivo para que las poblaciones aprobasen cada vez más su consumo. La razón es porque el cuerpo humano está acostumbrado al aporte de carbohidratos complejos en su dieta como las raíces, los granos, las semillas, etc. La glucosa y los azúcares simples son de rápida digestión y provocan muchísima saciedad.
De ese modo, ha sido creada una forma muy efectiva de “educar” nuestro paladar. Así aceptamos los alimentos dulces y añadimos azúcar cada vez más en nuestras bebidas, comidas, postres y recetas en general. Pero en aquella época aún era a pequeña escala. Fue un producto caro y raro durante algunos siglos.

Una cuestión de salud

Con la revolución industrial y el avance de los sistemas de cultivo, el azúcar se popularizó. El comercio azucarero alcanzó niveles altísimos de productividad y rentabilidad. Y la industria alimenticia pasó a usar cada vez más el azúcar. No sólo para que los alimentos supieran bien, sino, también, para que fuesen más atractivos, aromáticos, con texturas más exquisitas y mayor durabilidad. Sin embargo, a mediados del siglo XX, los científicos, amparados en estudios a través de la Medicina basada en evidencias, empezaron a alertar a los gobiernos y a la comunidad médica de la relación directa entre el excesivo contenido de azúcares añadidos a los productos alimentarios y su relación con las enfermedades metabólicas degenerativas como Diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares y la propia obesidad.
En paralelo a estas investigaciones y contraponiendo el estudio que apuntaba al azúcar como gran villano, otros estudios también llamaban la atención por la ingestión de grasas saturadas de origen animal que provocaban casi los mismos desórdenes metabólicos. Por otra parte, se empezó también a evidenciar la transición epidemiológica en la mortalidad de las poblaciones. Es decir, que las muertes por enfermedades infecto-contagiosas estaban en disminución. Esto por el advenimiento de las vacunas, de las medidas de higienización. Pero las enfermedades crónicas, provocadas por las costumbres de la modernidad estaban en constante crecimiento.

Cómo reacciona nuestro cuerpo

Los carbohidratos simples y complejos provenientes del azúcar (glucosa, fructosa, sacarosa y lactosa) sean extremadamente necesarios para el metabolismo humano. Para la respiración celular, para los intercambios metabólicos y la producción de energía. Pero cuando hay exceso de azúcar libre circulando en la sangre, se suele agotar el páncreas que es el órgano responsable de la producción de insulina. Esta hormona promueve la entrada de glucosa en las células. Ese agotamiento, en general, sucede con individuos más susceptibles. Los que están por encima de 40 años de edad, pudiendo desarrollar la llamada Diabetes tipo II. Altos niveles de azúcar que circulan en sangre, cuando no son usados para generar energía, quedan acumulados en forma de grasa. Ésta se deposita en el hígado y en los tejidos inter-viscerales, produciendo sobrepeso y grasas localizadas. También obstrucciones arteriales, tensión alta, ictus, infartos… Además de problemas articulares y de locomoción.
Adaptar o condicionar nuestro organismo para recibir y vivir con menos azúcar en la alimentación es un desafío permanente para evitar esas enfermedades y las complicaciones metabólicas. Varios órganos del cuerpo pueden verse muy afectados: el páncreas, hígado, corazón, ojos y los nervios periféricos, por ejemplo.

Cuestión de educación nutricional

En realidad, no es tarea fácil cuando tenemos hijos pequeños o adolescentes. Sobre todo por la presión constante de la publicidad llena de golosinas, galletas, piruletas, refrescos, helados, yogures y similares. A los adultos, nos pasa igual por la grande y variada oferta de productos en los supermercados de marcas mundialmente famosas. Se ofertan alimentos y bebidas “ricas”, muchas de las cuales son conocidas de toda la vida. Y eso aunque todos sabemos también que no todo alimento rico es sano.
Reflexionando un poco sobre nuestros hábitos, sería interesante buscar formas de reducir el consumo de azúcar. Intentar reeducar nuestro paladar y costumbres alimentarias. Algunos pequeños cambios incrementan nuestra calidad de vida y conllevan un ahorro económico. También un posible encuentro armónico entre cuerpo y cerebro con menos “serotonina azucarera”.
La serotonina es un neurotransmisor, una hormona natural del bienestar que controla el humor, el sueño, el apetito, la sensibilidad a dolores, etc. Cuidando nuestra alimentación somos capaces de regular el humor, los dolores físicos, psicológicos y otras dificultades. Resulta necesario, por razones de salud pública, reducir el consumo excesivo de azúcar.

Regulación impositiva: impuestos al azúcar

Algunos gobiernos de la Unión Europea, preocupados con el excesivo consumo de azúcar y la obesidad infantil, están fijando impuestos sobre los refrescos edulcorados desde 2016. La industria reconoce que el aumento de impuestos ha disminuido el consumo. El gobierno espera que la medida resulte eficaz y conduzca a una disminución de las muertes por enfermedades metabólicas.
En EspañaCataluña aplica el impuesto sobre bebidas azucaradas desde mayo 2017. Según un informe del Centre de Recerca en Economia i Salut de la Universitat Pompeu Fabra y el Institut d’Economia de la Universitat de Barcelona: “Hay una relación directa entre el aumento de precios, como consecuencia de la entrada en vigor de la ley, y la reducción de la ingesta de bebidas azucaradas. Sin ninguna duda, el impuesto ha sido efectivo y ha conseguido el objetivo que buscaba a corto plazo”. Afirma la coautora del estudio Judit Vall.

Hábitos saludables para una vida más sana

Algunos dicen que los mayores placeres humanos son tomar sol, comer chocolate, tomar una copa de vino, escuchar música, reír, dormir… También hay quienes valoran el dinero, las posesiones o hacer compras. Aquí se puede mencionar también la actividad “comer con la familia y los amigos”.
Algo muy placentero y que puede ser un buen escenario para debatir nuestras costumbres. Educar nuestros hábitos alimentarios y poner en práctica los cambios necesarios para una vida más plena y saludable para todos.

Comida rápida, muerte lenta (artigo escrito para o website Origen Autentico)

Qué es la comida rápida

Los términos “comida rápida”, “comida pronta”, “fast-food”, “comida chatarra”, “comida basura” y “comida callejera” son usados en algunos países para designar preparaciones alimentarias que son hechas y servidas en un corto espacio de tiempo. Generalmente son ofertadas y consumidas en bares o restaurantes, donde las personas están de paso. Como aeropuertos, estaciones de autobuses, calles de zonas turísticas, chiringuitos de playa y también en los centros comerciales y zonas de ocio de las grandes ciudades.
Además de eso, una de las peores situaciones, es que ese tipo de comida está totalmente propagada donde buscamos, muy a menudo, algo sencillo para comer entre los intervalos del trabajo, almuerzo o cena. La recogemos en estos locales mundialmente llamados “Take away” (comida para llevar). Nos quedamos en pie o vamos comiendo por la calle, andando de vuelta al trabajo o de paseo.
Los productos más destacados de la comida rápida son las hamburguesas, los bocadillos, pizzas, bocatas, perritos calientes, sándwiches, patatas fritas, choripán, tacos, nachos, fish&chips y una infinidad de combinaciones.
Ingredientes diversos y denominaciones propios de cada país. Una enorme cantidad de empresas multinacionales ofrecen franquicias que se especializan en esa forma cada vez más criticada de alimentación. Pero siempre sigue en alza. En los últimos años con los también muy apreciados “Food Truck” que sirven comida rápida callejera.

Un poco de historia

La comida rápida surgió en 1912 cuando se abrió en Nueva York un local que ofrecía comida barata por detrás de una ventanilla de vidrio y se pagaba por una ranura. El servicio se popularizó con el slogan “Menos trabajo para mamá”. Una publicidad enfocada principalmente para los jóvenes trabajadores que ganaban bajos sueldos y vivían lejos de su local de trabajo.
En 1916 en Wichita, Kansas (EEUU), Walter Anderson, cocinero y emprendedor comenzó a vender hamburguesas en una intersección muy concurrida de un tranvía de la ciudad. Consiguió un gran éxito. Para el año 1921, W. Anderson conoció al que sería su socio Billy Ingram y con el que fundaría la popular cadena de comida rápida White Castle. En ella empezaron a vender hamburguesas con patatas fritas y refresco de cola a precios reducidos.

Algunas características de la comida rápida

Las principales características de un negocio de comida rápidason, en general: la ausencia de camareros sirviendo las mesas y que los clientes encargan, pagan y recogen en barra.
Un gran número de estos establecimientos, suelen ofrecer servicio de entrega a domicilio, a través del teléfono o de páginas web. Esto, unido a los bajos precios de sus productos, se convierte en unos de los factores más relevantes de su éxito.
Sin embargo, el advenimiento de la comida rápida está fuertemente asociado con las prisas. Con el crecimiento de las ciudades y el estrés de la modernidad. Además, su gran aceptación se debe también a su alto contenido en salazúcarcolesterol y grasas saturadas.
Pero estos alimentos que, consumidos en exceso son elementos causantes de muchas patologías cardiovasculares, son altamente responsables de la obesidad. Tanto adulta como infantil. Y el gran mal es que los ingredientes con que se preparan, como las carnes, las salsas y los panes, suelen ser alimentos muy procesados. Precocinados, congelados y con altos índices de conservantes, acidulantes y colorantes.
Justamente porque son ingredientes de comida rápida es por lo que necesitan tener mayor número de aditivos. De esta forma amplían su duración para estar más tiempo disponibles en el mercado.

A la contra

A finales del siglo XX surgen ciertas corrientes contrarias a la comida rápida. Como el movimiento Slow Food nacido en el año 1984 promovido por José Bové, sindicalista francés y activista antiglobalización. Este movimiento tiene por finalidad luchar contra los hábitos que introducen la comida rápida en nuestras vidas.
En 2004 se estrenó un documental denunciando esta situación. La película-documental relacionada con la hamburguesa Super Size Me (Súper Engórdame) dirigida y protagonizada por Morgan Spurlock. En ésta, Morgan decide alimentarse únicamente de comida de un conocido establecimiento de comida rápida. Lo hace durante un mes entero e incluso el agua que toma es de esa cadena. Esta idea la tuvo después de que dos chicas norteamericanas demandaran a la empresa. El motivo: volverse obesas después de haber comido frecuentemente sus hamburguesas.
Morgan Spurlock antes del experimento pesaba 84 kg y medía 1,88 cm. Estaba sano antes del experimento. Lo comprobó haciéndose pruebas preliminares con acompañamiento médico.
En apenas 12 días ya había engordado 8 kg. Las pruebas bioquímicas ofrecián datos alterados y el hígado ya presentaba señales de esteatosis (hígado graso). También tenía síntomas gástricos, mareos y vómitos, crisis de humor y disfunciones sexuales. Spurlock llega al final de su experimento con su salud deteriorada y algunos daños irreversibles en su hígado. Así lo corroboraron los médicos. En el mes que duró el experimento Spurlock había ingerido más comidas de las que se recomienda comer en 8 años.
El documental  fue premiado en los Óscar. Mientras, la presión social crecía. Y algunas cadenas de restaurantes de comida rápida, anunciaban que iban a incluir información nutricional en el empaquetado de todos sus productos.

Hambre y malnutrición

En el Día Mundial de la Alimentación el brasileño José Graziano da Silva, director general de la FAO (Organización de Las Naciones Unidas para la Alimentación) ha dicho: “821 millones de personas sufren hambre y 155 millones de niños sufren malnutrición crónica. El planeta, aunque ha unido esfuerzos para erradicar la pobreza y las desigualdades, no ha logrado hacerlo. El hambre ha seguido aumentado así como la mala alimentación y la obesidad“.
La comida rápida también es causante de la mala alimentación porque es fácil de obtener y de preparar. Es más barata que la comida fresca, especialmente para las personas pobres de áreas urbanas, dice Graziano. Cuando las personas eligen alimentos más baratos, porque sus recursos son escasos, acaban por elegir alimentos muy calóricos y pobres en nutrientes.

La importancia de la información nutricional

Es sabido que la famosa cadena de comida rápida norteamericana no solo ha incluido información nutricional en sus paquetes. También ha cambiado el formato de sus productos y alterado los ingredientes. Ha incluido frutas y ensalada en el menú de sus hamburguesas. Principalmente en los combinados (combos) para niños. Sobre todo para mejorar su imagen frente al público y consumidores.
¿Pero esto es suficiente?
El consumo de estos alimentos baratos, sin embargo, representan un alto coste de salud para la sociedad. La obesidades el principal problema. Un factor de riesgo para muchas enfermedades no transmisibles. Como enfermedades del corazón, accidentes cerebro-vasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer. Aparte de esto, debido a los bajos niveles de nutrientes que aportan, causan otros tipos de enfermedades.

¿Qué podemos hacer?

¿Qué hacemos ante toda esa gama de productos y locales que ofrecen esa infinidad de opciones? Sobre todo cuando estamos de viaje, con poco tiempo disponible y dinero para comer. O cuando simplemente queremos salir de fiesta por la noche o pasar fines de semana con amigos.
Es interesante utilizar siempre el sentido común. Escoger las opciones más saludables o menos insanas. Y lo más importante, tratando de reducir calorías. Cuando pedimos una hamburguesa o sándwich, por ejemplo:
  • Evitar mayonesa y preferir mostaza o kétchup. Una cuchara de mayonesa aporta 40 calorías, la mostaza 17 calorías y el ketchup 22,5 calorías.
  • Preferir carnes a la plancha, a la parrilla y sin grasas.
  • Elegir panes integrales con semillas, que aportan fibras y tienen un metabolismo más lento. Y lo mismo para las pastas.
  • Escoger pescados grasos: sardina, atún o salmón. Aportan ácidos grasos omega 3 que protegen corazón y cerebro.
  • Elegir sándwiches vegetales o hamburguesas cuyo ingrediente principal son las ensaladas. Con lechuga, zanahoria, brócoli, calabacines, etc. Mejor sin sazonar o con poca sal.
  • Evitar las patatas fritas, los embutidos y los huevos.
  • Preferir siempre versiones light de los quesos.
  • Elegir el té o el agua como bebida, en lugar de los refrescos.
Cabe a todos reflexionar sobre qué ritmo de vida es mejor para nosotros y nuestras familias. Intentar siempre que el momento de la comida no sea acelerado. Que la rutina sea lenta, comiendo y cocinando en casa alimentos frescos. Tratando de no abrir la mano a las opciones más rápidas. Que estas no primen sobre la calidad de la alimentación.
Nuestro cuerpo nos estará muy agradecido y nuestra salud nos regalará una mayor expectativa de vida.

sábado, 16 de fevereiro de 2019

Se acata, pero no se cumple


Virrey Francisco de Toledo, 5º Virrey de Peru (1515-1582)

A conquista da América do Sul pelas navegações espanholas, portuguesas e suas respectivas coroas exigia que se povoasse e fixasse no território sua própria gente já que os conquistadores jamais reconheceram os nativos, chamados equivocadamente "índios", como os verdadeiros donos das terras "descobertas" e posteriormente invadidas. Com isso aportaram no continente sul-americano indivíduos europeus pobres, muitos deles forçados a emigrar, os degredados citados por Eduardo Bueno no livro Náufragos, Traficantes e Degredados, pessoas com penas a cumprir, pessoas sem recursos ou nobres decadentes que eram agraciados com grandes propriedades.  Segundo Josep M. Buades em "Os Espanhóis", parte desses indivíduos —convém não generalizar— eram desprovidos de escrúpulos, moral ou princípios tanto que exploraram e abusaram dos povos indígenas e outros tantos delitos que estão fartamente documentados pela história. 

A Lei das Indias, documento espanhol de 1512, normatizava o comportamento dos colonos espanhóis, principalmente em relação aos nativos, proibindo tomá-los como mão-de-obra, tanto que mais tarde, frustrada a exploração do trabalho indígena, se iniciou o tráfico de pessoas do continente africano com o mesmo intuito econômico baseado no escravismo. As causas dessa mudança não aconteceram para acatar a lei e sim porque os indígenas acabaram sendo dizimados por massacres na luta em defesa de suas terras, magistralmente retratados no filme A Missão de Roland Joffe (1986)  também por doenças contraídas pelo contato com os europeus. Além disso, a barreira geográfica, as grandes distâncias e dificuldades de comunicação entre a Colônia e a Coroa prejudicavam a fiscalização desses vice-reinados —Virreinatos—, seus respectivos vice-reis e os chamados cabildos, conselhos administrativos das colônias, que então se outorgavam o direito de acatar, mas de NÃO cumprir o que NÃO LHES CONVINHA cumprir. Ou seja, as leis eram legítimas de direito, mas algumas não eram respaldadas de fato. 

Nessa época ficou famoso o adágio: "Se acata, pero no se cumple. Es decir, no desconocemos la autoridad del que dice ésto, pero (...) no lo aplico y lo archivo en un cajón. Esto se hizo muchas veces."Se respeita, mas não se cumpre. Quer dizer, não desconhecemos a autoridade do que mandou, mas (...) não aplico e será arquivado em uma gaveta. Isso foi feito muitas vezes." 

O famoso adágio leva a uma reflexão que pode vincular e explicar muitas tragédias, acidentes, catástrofes, desgraças, calamidades seja como for que as pessoas e os meios de comunicação denominam, fatos que ao longo das últimas décadas compõem a história recente do Brasil,  lembrando aqui os que mais impactaram os noticiários e a opinião pública:

·         Acidente Radiológico com Césio 137, 1987, Goiânia;
·         Naufrágio do Barco Bateau Mouche, 31 de dezembro 1988, RJ;
·         Enchentes e deslizamentos de terra em Nova Friburgo e região, 2011, RJ;
·         Incêndio da Boate Kiss, janeiro de 2013, Santa Maria, RS;
·         Rompimento da Barragem de Mariana, novembro de 2015, MG;
·         Incêndio do Museu Nacional, setembro de 2018, RJ;
·         Rompimento da Barragem de Brumadinho, janeiro de 2019, MG;
·         Enchentes e deslizamentos de encostas, fevereiro de 2019, RJ;
·         Incêndio no Centro de Treinamento do Flamengo, fevereiro de 2019, RJ.

T   Todos esses fatos estão fartamente documentados e contabilizadas as vidas perdidas e as vidas afetadas, mas é impossível conhecer quanto sofrimento coletivo, quantas sequelas humanas e ambientais, quantas e quais consequências deixarão para o futuro somente esta dezena de fatos listados acima. 

Voltando ao adágio popular dos primórdios da conquista da América, pode-se intuir uma conexão entre todas essas tragédias evitáveis, recheadas de negligências, desmandos, indisciplinas, desleixos, irresponsabilidades, imprudências e pressupor uma cultura ou uma herança enraizada em nosso continente que "acata, pero no cumple" leis, regras, normativas, boas práticas, resoluções e outras tantas formas de regular a atividade humana, proteger a vida e o meio-ambiente. 

Parece que nunca temos em conta que normativas e regulamentos não são simplesmente um emaranhado de textos sem serventia, são diretrizes sempre baseadas no conhecimento técnico-científico ou em experiências anteriores com outros sinistros e acidentes. Mas além disso há agravantes que se somam à negligência, ao descaso e à irresponsabilidade que são a extrema desvalorização da vida humana, a impunidade e a falta de percepção de que esses fatos constituíram atitudes criminosas e verdadeiros atentados contra a vida e contra o planeta. 

O que mais está por vir? Até quando seremos apenas assistentes inabaláveis, resignados, cegos ou apáticos diante de desumanidades como essas e de outras tantas que vão se somando ao dia-a-dia e que logo nem lembraremos mais? Até quando vamos endossar que o poder do dinheiro domina a vida humana e que algumas vidas humanas valem mais que outras? 


Cena Final do filme "A Missão" de Roland Joffe, retratando o massacre dos Guaranis 




Insônia